La primera gran tecnología pudo ser una bolsa: algo que permitía recoger, guardar y llevar la vida de un lugar a otro. En el altiplano boliviano, los textiles acompañan la vida cotidiana y la ritual. Cargan alimentos, abrigan a las wawas y transportan semillas, plantas medicinales e historias. Cada tejido habla de conocimientos compartidos, aprendizajes intergeneracionales y una forma colectiva de cuidar la vida.
Como las palliris, que saben observar con atención lo que permanece oculto a primera vista, las tejedoras, con sus manos, transforman fibras en memoria, diálogo y resistencias cotidianas. Sus haceres son tecnologías del Sur: prácticas que sostienen, remiendan y mantienen vivas a las comunidades.
Esta exposición comienza con bolsas porque en ellas viaja el pallay: memoria viva de las mujeres que, a través del textil, han sostenido y cargado el mundo.
Figura 1

Conjunto formado por un monedero y dos bolsas textiles de Isluga, una talega y una wayuña de menor formato.
Piezas textiles usadas para guardar y transportar alimentos, semillas u objetos cotidianos.
El monedero presenta figuras de ganado, incorporadas al imaginario andino tras la colonización.
Las bolsas de Isluga hechas con fibra de alpaca muestran un diseño con bandas y listas en tonos naturales.



Fecha: siglo XIX a principios del siglo XX.
Procedencia: (talegas) ayllu Isluga, sur de Oruro / (monedero) Calamarca, provincia de Aroma, La Paz.
Uso: cotidiano.
Otros nombres: talega – juskusa (aymara), wayaqa (quechua).
Tamaños: (monedero) 10×18 cm / (wayuña) 26×21 cm / (talega) 42×45 cm.
Figura 2
FALTAN LAS FOTOS
Costales o bolsas textiles de gran formato, usada por los llameros en sus caravanas para almacenar y cargar especialmente, granos y fibras.
Tejida con fibra de llama, alternando entre claros y oscuros, técnica conocida como allqa y que interpreta la transición de pisos ecológicos que transitaban los llameros de la puna a los valles.

Fecha: principios del siglo XX.
Procedencia: pertenece a la familia de Luis Mamani Valle y Elsa Elva Villca de la comunidad Collana Tiji, Provincia de Pacajes, La Paz.
Uso: cotidiano.
Otros nombres: jach’a qhañi (aymara), jatun wayaqa (quechua).
Tamaño: 52×100 cm.
Simbolismo de los textiles de Isluga
Las tejedoras conciben la talega como un cuerpo organizado alrededor de un eje central. La franja del centro se llama chhima, “corazón”: divide la pieza en dos mitades simétricas y, al mismo tiempo, las mantiene unidas. Sus bordes laterales reciben el nombre de laka, “boca”, el lugar por el que simbólicamente la talega entra en relación con el exterior.
Las bandas, llamadas chhurus, alternan tonos claros (masculinos) y oscuros (femeninos). Entre ellas aparecen finas listas, los qallus, cuyo nombre significa “cría”. Estas pequeñas franjas separan los colores opuestos pero también los enlazan, como una mediación entre diferencias. Cereceda (2010) relaciona esta estructura de “madres y crías” con la fecundidad y la multiplicación: que la semilla germine en la chacra y que el alimento almacenado alcance hasta la siguiente cosecha.

Figura 3

Cincha de carga utilizada para sujetar bolsas durante el transporte. Su estructura en faz de urdimbre crea un tejido firme, con una composición de motivos geométricos escalonados, que están integrados en la propia construcción del tejido.

Fecha: siglos XIX – XX.
Procedencia: Ulla Ulla, provincia de Franz Tamayo, La Paz.
Uso: cotidiano.
Otros nombres: k’inchu (aymara), sincha (quechua).
Tamaño: 100×11 cm.
Figura 4

El aguayo es una pieza textil rectangular que, al anudarse al cuerpo, se transforma en una bolsa viva: permite llevar alimentos, objetos, wawas,… Su uso popular muestra que no solo viste o abriga; también organiza el movimiento, trabajo y los cuidados.


Fecha: siglo XX.
Procedencia: Santa Rosa de Kaata, provincia de Bautista Saavedra, La Paz.
Uso: cotidiano.
Otros nombres: awayu, jawayu (aymara y quechua).
Tamaño: 105×82 cm.
Figura 5
La lliklla es una prenda textil que envuelve los hombros y la espalda de las mujeres. En muchas ocasiones las llikllas pasaron a ser usadas como aguayos. Su uso nos recuerda que una bolsa también puede ser una tela, una casa o incluso un cuerpo que contiene. En el mundo andino las telas y las bolsas acompañan a la vida desde su nacimiento, transportando wawas, pasando por la madurez y hasta la muerte con sus bolsas mortuorias como se puede ver en este video del MUSEF: https://youtu.be/3SHC1v_FGEY?si=nNPhXpja1zYDVI3u.


Fecha: siglo XVII.
Procedencia: zona norte de Potosí.
Uso: cotidiano de prestigio.
Otros nombres: llijlla (aymara), pullukuta (quechua).
Tamaño: 96×68 cm.
Figura 6
El tari es un pequeño textil usado para extender elementos rituales, especialmente hojas de coca. Una vez abierto, el tari delimita un espacio de ofrenda. Cerrado o plegado, se convierte en kepi: una forma de bolsa sagrada que guarda y transporta aquello que tiene fuerza ritual. Les invitamos a ch’allar esta ofrenda como gesto de agradecimiento a este espacio, a su gente y a las memorias textiles que nos acompañan.


Fecha: siglos XIX – XX.
Procedencia: Provincia de Ingavi, La Paz.
Uso: cotidiano y ritual.
Otros nombres: inkuña, unkhuña, q’ipi (aymara y quechua).
Tamaño: 60×61 cm.
El pueblo kallawayas
Los Kallawayas, vinculados a Charazani y los valles del norte de La Paz, son distinguidos por sus conocimientos medicinales. Su comprensión nace del movimiento entre pisos ecológicos, desde la puna y los valles a los Yungas y tierras bajas; donde se recogen plantas, minerales y otros elementos de curación. La chuspa es una bolsa imprescindible para la identidad itinerante kallawaya ya que acompaña ese camino transportando objetos, vínculos y saberes del territorio por todo Abya Yala.
Figura 7
Las chuspa kallawaya, son bolsas-botiquin con un asa que permite colgarla al hombro, a la cintura o al cuello.
Además tienen un uso ritual, donde se convierten en un ornamento de prestigio para los hombres, que pueden utilizarlas como medio de comunicación política al intercambiarlas.



Fecha: siglo XIX.
Procedencia: Santa Rosa de Kaata, provincia de Bautista Saavedra, La Paz.
Uso: cotidiano y ritual.
Otros nombres: ch’uspa (aymara y quechua).
Tamaño: 45×30 cm (sin el asa).
Figura 8
El kapacho es una bolsa decorada más compacta, en este caso, con monedas, mostacillas y flecaduras. Las monedas son de distintos países como Paraguay, Argentina y EEUU.
Además de su uso para transportar hojas de coca, esta bolsa destaca por las monedas que aportan brillo, sonido y movimiento; convirtiéndose en un elemento de prestigio y de respeto.



Fecha: siglos XVII – XVIII.
Procedencia: provincia de Omasuyos, La Paz.
Uso: ritual y cotidiano.
Otros nombres: kapachu (aymara y quechua).
Tamaño: 36×26 cm.
Figura 9
La chuspa kallawaya es un símbolo de su oficio y cosmovisión, que se expresa en la iconografía geométrica. Las figuras están influidas por experiencias rituales visionarias del mundo espiritual inducidas por sustancias psicoactivas.
Un ejemplo es el ave piuchy, que se puede observar en la parte central y en el asa, y representa la libertad, espiritualidad y vínculo con la Pachamama.



Fecha: siglo XIX.
Procedencia: Charazani, provincia de Bautista Saavedra, La Paz.
Uso: cotidiano y ritual.
Otros nombres: ch’uspa (aymara y quechua).
Tamaño: 45×32 cm (sin el asa).